

Un espía en mi bolsillo
¿Nuestros teléfonos inteligentes podrían estar espiándonos?
La respuesta es sí; es decir que podrían estar enviando información constantemente a empresas que nos terminaran conociendo mejor que nosotros mismos.
Luego de un experimento se llegó a la conclusión de que al usar el micrófono de un teléfono inteligente, el software de una compañía llamada Alphonso puede detallar lo que la gente ve, identificando las señales de audio en anuncios y programas de televisión, a veces igualando esa información con los lugares que visitas y las películas que ves, esta información se puede utilizar para orientar anuncios de manera más precisa y tratar de analizar cosas como qué anuncios llevaron a una persona a provechar X oferta de un supermercado.
Este es el negocio que usa una de las compañías más importantes del mundo, Google. "Cuando usas los servicios de Google, nos confías tu información".
Así de claro lo dicen, los términos y condiciones de privacidad, ¿pero exactamente cuánta y de qué tipo de información estamos hablando?
Con los nuevos detalles que se pueden ver con la actualización de los mapas satelitales de Google tiene conocimiento de tu nombre, tu dirección, tu edad, tu correo electrónico. Tú modelo de teléfono, tu proveedor de telefonía celular, tu plan y tu consumo telefónico y de internet. Las palabras que usas con más frecuencia dentro de tus correos electrónicos. Todos los correos que hayas escrito o recibido, incluido spam. Los nombres de tus contactos y sus direcciones y teléfonos. Las fotografías que tomas con tu teléfono Android, aunque las hayas borrado y aunque no las subas nunca a ninguna red social. Los sitios a los que vas, dentro y fuera del país; la fecha en la que fuiste y la ruta que tomaste. Qué tan rápido llegaste. La tarjeta de crédito o débito que usas para pagar.
¿Así que Google sabe mucho de ti, cierto? ¿Y de quién es la culpa? Tuya, por supuesto.
Todos los sitios de internet que has visitado en Google, con qué frecuencia y lo que viste dentro de cada uno. En qué idioma buscas. A qué hora navegas. Con quién has hablado. Qué videos te gustan. Todos estos y algunos factores más permiten que Google recolecte cierta cantidad de información que hace que se creen un “perfil” donde se muestran absolutamente todo sobre ti.
La gente confía demasiado y comparte sin pensarlo demasiados datos sobre sí, cuando la recompensa es una cuenta gratis de email, un par de gigas extra de almacenamiento en la nube o la posibilidad de pertenecer a un mundo virtual en el que están sus amigos y conocidos.
Todo esto lo hace de forma muy legal gracias a que marqué esa cajita mágica que decía "de acuerdo" al final de los términos y condiciones.
¿Por qué me vigilan, si no soy nadie? | Marta Peirano | TEDxMadrid
Sabemos que estamos vigilados, a través de nuestros móviles, ordenadores y cámaras. Pero no hacemos nada malo y por eso nos sentimos a salvo. Marta Peirano avisa en esta charla que es urgente preocuparse y proteger nuestro anonimato en la red. Video realizado por Daniel Goldmann y editado por Xavi Fortino.
Marta Peirano escribe sobre cultura, ciencia y/o tecnología. Es jefa de Cultura en eldiario.es, antes lo fue de ADN.es. Fue la editora del blog La Petite Claudine y fundadora de Elástico, un colectivo multidisciplinar con el que co-dirigió COPYFIGHT, un festival internacional sobre modelos alternativos de Propiedad Intelectual. Fundadora de HackHackers Berlin y Cryptoparty Berlin, también es responsable de su manual, The Cryptoparty Handbook. Ha publicado libros sobre autómatas (El Rival de Prometeo. Vidas de autómatas ilustres); modelos colaborativos (Collaborative Futures); sistemas de notación (On Turtles & Dragons) y futurismo tecnológico (Futurish: Thinking Out Loud About Futures). Su último libro es El Pequeño Libro Rojo del activista en Red, una introducción a la criptografía para periodistas, fuentes y medios de comunicación. Es el único libro del mundo prologado por Edward Snowden.


















El acoso a través de medios tecnológicos

Ciberacoso
El ciberacoso (derivado del término en inglés cyberbullying), también denominado acoso virtual, es el uso de redes sociales para acosar a una persona o grupo de personas, mediante ataques personales, divulgación de información confidencial o falsa entre otros medios. Es decir, se considera ciberacoso, o ciberagresión a todo aquello que se realice a través de los dispositivos electrónicos de comunicación con el fin intencionado de dañar o agredir a una persona o a un grupo. Además, estos actos de ciberagresión poseen unas características concretas que son el anonimato del agresor, su velocidad y su alcance. Puede constituir un delito penal. El ciberacoso implica un daño recurrente y repetitivo infligido a través de los medios electrónicos. Según R. B. Standler, el acoso pretende causar angustia emocional, preocupación, y no tiene propósito legítimo para la elección de comunicaciones.
Tipos de ciberacoso
El ciberacoso puede englobar varios tipos de acosos conocidos:
Acoso psicológico;
Acecho o stalking;
Grooming
Acoso laboral;
Acoso sexual;
Acoso inmobiliario;
Acoso familiar.
Hay una fuerte relación entre el acoso presencial (bullying) y el acoso cibernético (cyberbullying), especialmente en redes entre pares. Es común que los ciberagresores elijan como víctimas a personas ya victimizadas en entornos físicos, lo que se convierte en un precedente y, por tanto, en un importante factor de riesgo para el ciberacoso. La particularidad adicional del ciberacoso es el uso principalmente de Internet.
Debido al alcance, difusión, y masificación del uso de Internet, se puede dar ciberacoso prácticamente en todos los ámbitos en los que se mueve una persona relativamente joven hoy en día:
Académico. Durante la etapa de formación adolescente, hasta la universidad, pasando por cualquier tipo de escuela adicional (idiomas, cursos, etc). Las redes sociales clasifican a sus usuarios según los colegios, escuelas, universidades donde se ha estudiado o se estudia actualmente, de forma que mediante el buscador interno de la red social, se permite localizar a una persona, y si el ciberacosador consigue acceder de forma ilegal a su cuenta, puede obtener cuantiosa información privada y del entorno de la víctima.
Profesional (en el trabajo). Actualmente, la mayoría de las empresas tienen página web, dirección de contacto, y se trabaja con los ordenadores conectados en red.
Social y amoroso. Del mismo modo que en el ámbito académico, .los miembros más jóvenes de la familia hacen uso de Internet.
Las formas de ciberagresión más comunes reconocidas por algunos adolescentes son las agresiones verbales y la exclusión online.
Las víctimas de 'ciberacoso', como las de acoso en la vida real, sufren problemas de estrés, humillación, ansiedad, depresión, ira, impotencia, fatiga, enfermedad física, pérdida de confianza en sí mismo, pudiendo derivar al suicidio.
Existen diferentes formas de ciberacoso, como el grooming, la sextorsión, el ciberbullying o la ciberviolencia de género. En todas ellas actúa siempre internet y una víctima que, por lo general, suele ser una persona joven. El acosador puede ser de la misma edad que la víctima, excepto en casos de grooming, donde el acosador es una persona adulta.
Características del ciberacoso
Falsa acusación: La mayoría de los acosadores intentan dañar la reputación de la víctima manipulando a gente contra él. Se utilizan palabras vulgares.
Publicación de información falsa sobre las víctimas en sitios web. Pueden crear sus propias webs, páginas de redes sociales (páginas de Facebook), blogs o fotologs para este propósito. Mientras el foro donde se aloja no sea eliminado, puede perpetuar el acoso durante meses o años. Y aunque se elimine la web, «todo lo que se publica en Internet se queda en la red».
Recopilación de información sobre la víctima: Los ciberacosadores pueden espiar a los amigos de la víctima, su familia y compañeros de trabajo para obtener información personal. De esta forma saben el resultado de los correos difamatorios, y averiguan cuales son los rumores más creíbles de los que no crean ningún resultado.
A menudo monitorizarán las actividades de la víctima e intentarán rastrear su dirección de IP en un intento de obtener más información sobre ésta.
Envían de forma periódica correos difamatorios al entorno de la víctima para manipularlos.
El acosador puede trasladar a Internet sus insultos y amenazas haciendo pública la identidad de la víctima en un foro determinado (blogs, sitios web), incluso facilitando en algunos casos sus teléfonos, de manera que gente extraña se puede adherir a la agresión.
Quizá acuse a la víctima de haberle ofendido a él o a su familia de algún modo, o quizá publique su nombre y teléfono para animar a otros a su persecución.
Falsa victimización. El ciberacosador puede alegar que la víctima le está acosando a él.
Sin propósito legitimo: quiere decir que el acoso no tiene un propósito válido, sino aterrorizar a la víctima y algunos acosadores están persuadidos de que tienen una causa justa para acosarla, usualmente en la base de que la víctima merece ser castigada por algún error que dicen que ésta ha cometido.
Repetición: quiere decir que el ataque no es un solo un incidente aislado. Repetición es la clave del acoso en línea. Un ataque en línea aislado, aun cuando pueda estresar, no puede ser definido como acoso cibernético.
Desamparo legal de estas formas de acoso, ya que aunque cierren un sitio web con contenido sobre la víctima, puede abrirse otra inmediatamente.
Es un modo de acoso encubierto.
No necesita la proximidad física con la víctima. El ciberacoso es un tipo de acoso psicológico que se puede perpetrar en cualquier lugar y momento sin necesidad de que el acosador y la víctima coincidan ni en el espacio ni en el tiempo.
Por ejemplo, quien abusa puede mandar una amenaza desde cientos de kilómetros a medianoche y quien lo recibe lo hará a la mañana siguiente cuando abra su correo electrónico.
La omnipresencia y difusión instantánea de internet provoca que el ciberacoso pueda llegar a ser tan o más dañino que el acoso físico.
Por otro lado, «la fácil agrupación de hostigadores, a quienes se puede pedir su colaboración de manera fácil y económica, sean personas conocidas o no y la cómoda reproducción y distribución de contenidos de carácter audiovisual son otros factores que en determinadas circunstancias resultan determinantes para que surja o se consolide una situación de ciberacoso».
El ciberacoso, al tratarse de una forma de acoso indirecto y no presencial, el agresor no tiene contacto con la víctima, no ve su cara, sus ojos, su dolor, su pena, con lo cual difícilmente podrá llegar a sentir empatía o despertar su compasión por el otro. El ciberacosador obtiene satisfacción en la elaboración del acto violento y de imaginar el daño ocasionado en el otro, ya que no puede vivirlo.

Ciberbullying
Ciberbullying es un término que se utiliza para describir cuando un niño o adolescente es molestado, amenazado, acosado, humillado, avergonzado o abusado por otro niño o adolescente, a través de Internet o cualquier medio de comunicación como teléfonos móviles o tablets.
Se caracteriza por que el acoso se da entre dos iguales, en este caso, menores. Es importante distinguirlo, ya que existen otras prácticas en la que se involucran adultos y que se denominan simplemente ciberacoso o acoso cibernético, con las consecuencias legales que tienen los actos de un mayor de edad en contra de un menor.
El ciberbullying no es algo que ocurra una sola vez y además se presenta de distintas formas, desde insultos, discriminación o burla sobre características físicas, forma de vestir, gustos, hacer pública información o fotografías que avergüenzan a la víctima, robo de identidad y suplantación, hasta amenazas de daño físico y otros cargos que pueden ser tipificados como delincuencia juvenil.
Algunas formas de ciberbullying son:
Acoso por mensajería instantánea (Whatsapp, Messenger, Facebook, SMS);
Robo de contraseñas;
Publicaciones ofensivas en Blogs, foros, sitios web y redes sociales como Facebook, Twitter u otras;
Encuestas de popularidad para humillar o amedrentar.

Gooming
Un engaño pederasta, más conocido por el anglicismo grooming (en español «acicalando»), es una serie de conductas y acciones deliberadamente emprendidas por un adulto, a través de Internet, con el objetivo de ganarse la amistad de un menor de edad, creando una conexión emocional con el mismo, con el fin de disminuir las preocupaciones del menor y poder abusar sexualmente de él. En algunos casos, se puede buscar la introducción del menor al mundo de la prostitución infantil o la producción de material pornográfico.
En inglés, para diferenciarlo del significado original relativo al acicalado de animales se suelen utilizar los términos child grooming o internet grooming.
El proceso del engaño
El daño al niño que ocurre en la pornografía infantil y en el engaño pederasta tiene una dimensión inherentemente moral. El acto tiene que ver con la vulnerabilidad en los niños, la cuestión del daño, la inocencia infantil y la vulnerabilidad de los derechos individuales.3 El adulto que comete el delito (también conocido como groomer) suele aprovechar el anonimato que ofrece internet para inventarse ciertas identidades y, de este modo, engañar a los niños, con los que trata de conseguir establecer ciertos lazos emocionales. El groomer termina incurriendo en un delito de pornografía infantil, al que llega a través del engaño, el chantaje y la extorsión.
El engaño pederasta es un proceso que comúnmente puede durar semanas o incluso meses, variando el tiempo según la víctima y que suele pasar por las siguientes fases, de manera más o menos rápida según diversas circunstancias:
El adulto procede a elaborar lazos emocionales (de amistad) con el menor. En algunos casos, a través de internet pueden simular ser otro niño o niña.
El adulto va obteniendo datos personales y de contacto del menor.
Utilizando tácticas como la seducción, la provocación, el envío de imágenes de contenido pornográfico, consigue finalmente que el menor se desnude o realice actos de naturaleza sexual.
Entonces se inicia el acoso, chantajeando a la víctima para obtener cada vez más material pornográfico o tener un encuentro físico con el menor para abusar sexualmente de él.
Lucha contra el engaño pederasta
En 2003, MSN Messenger puso en marcha restricciones en sus salas de chat con el objeto de proteger a los niños de los adultos que buscaban tener conversaciones de tipo sexual con ellos. En 2005, el fiscal general de Nueva York realizó una investigación sobre las salas de chat de Yahoo! porque permitían crear salas cuyos nombres sugerían que serían empleados con este fin. En octubre de ese mismo año Yahoo! acordó poner en práctica políticas y procedimientos para impedir la creación de dichas salas.4
Existen organizaciones como Perverted-Justice.com (PJ) que utiliza personas infiltradas como menores para identificar adultos que potencialmente puedan acosar sexualmente de los niños y pasar la información a la policía. El programa de noticias Dateline NBC incluye una sección titulada To Catch a Predator (cazar a un depredador), basada en dichas actividades encubiertas.
Una organización denominada Crisp Thinking ha creado un servicio para identificar el engaño pederasta y advertir a los padres. Disponen de un software que permite vigilar la actividad de los chats y la mensajería instantánea la búsqueda de actividades que ellos relacionan con el ciberengaño pederasta. También disponen de adaptación para su uso en redes sociales y proveedores de acceso a Internet.567
Otra empresa de software del Reino Unido ha desarrollado un programa competidor del Crisp, denominado Sentry Parental Controls. Fue presentado por la estrella televisiva Coleen Nolan y cuenta con el apoyo de Mark Williams-Thomas, un experto en protección infantil.8 En España existen una serie de entidades que, entre sus programas, incluyen la prevención, la sensibilización y la lucha contra el engaño pederasta. Algunos ejemplos de esto son la Fundación Alia2, Pantallas Amigas, Padres 2.0 o Cobertura Protegemenores. En 2014, a través de una alianza con diferentes organizaciones (como RedNATIC y Save the Children) de toda América latina, Google presentó “Todo a 1 clic”. Una campaña de sensibilización y participación en «ciudadanía digital» dirigida a adolescentes. Con esta campaña intentó concienciar sobre diferentes temas: desde la publicación abierta de datos personales hasta las consecuencias del ciberacoso y el engaño pederasta.
La iniciativa está centrada en la promoción de un video que muestra las situaciones diarias en las que los jóvenes toman decisiones sobre el uso de la tecnología. Por ejemplo: el uso de computadoras ajenas, la publicación abierta de datos e imágenes personales y compartir las contraseñas, así como los consecuencias del ciberacoso (opinar sobre los demás en la web) y el engaño pederasta (chatear con adultos desconocidos). «Alcanza a los siguientes países: Argentina, Colombia, Costa Rica, México, Perú, Paraguay, Uruguay y Venezuela», precisó Google en su blog en español.

Sexting
Los riesgos de una práctica sexual que va en alza. Es un fenómeno global, del que seguro ya has oído hablar pero del que, simplemente, no conocías el nombre. El Sexting es el envío de mensajes, fotos o videos de contenido sexual por medio de teléfonos celulares.
¿Cuáles son los tipos de sexting?
Existen dos tipos de sexting que hay que tener presentes y conocer en detalle:
Sexting activo: consiste en el envío de imágenes comprometidas. Antes de enviar ese contenido, conviene consultar el apartado de Consejos.
Sexting pasivo: consiste en recibir fotografías, vídeos u otros contenidos de índole sexual.
¿Qué tan malo puede ser?
Los peligros del sexting están claros: las fotos, videos y mensajes privados, pueden dejar de serlo en cualquier momento. Los canales de comunicación actuales permiten compartir información rápidamente, por lo que perdemos rápidamente el control sobre lo que compartimos desde el momento en que lo hacemos. El contenido privado puede hacerse público en muchas situaciones como estas:
La persona que recibe las fotos de contenido sensible podría compartirlas en canales públicos, ya sea de forma consciente o inconsciente.
Un hacker podría acceder al contenido del smartphone que se sincroniza automáticamente y se almacena en la nube.
Al sufrir el robo o la pérdida de un dispositivo en un lugar público, este podría caer en manos de un desconocido.
Unos hackers podrían acceder a la cuenta de una víctima en su app de mensajería e introducirse en su carpeta de fotos privadas.
Es posible que la víctima no se dé cuenta de inmediato de que sus fotos privadas se han filtrado en Internet, y estas podrían salir a la luz incluso años más tarde de que fueran tomadas. En cuanto se filtran en Internet, pueden tener graves consecuencias. En primer lugar, este contenido podría utilizarse para el chantaje, independientemente de la edad: tanto los adolescentes como los adultos tienen razones para querer que esas fotos no se hagan públicas, sin importar el precio. Por lo tanto, los chantajistas podrían amenazarlos con compartir estas imágenes, por ejemplo, con personas que no deberían verlas. Esto debe tenerse en cuenta incluso cuando se comparten este tipo de fotos con una pareja.
Si las fotos privadas se ven comprometidas, podrían acabar publicadas en páginas web de pornografía. Esto podría dañar la imagen de la víctima tanto en la red como en la vida real y crearle graves problemas. Además, los familiares o compañeros de trabajo de la víctima podrían ver estas fotos y esto podría causar un gran impacto en su vida.
Una de las desagradables consecuencias del filtrado de este tipo de fotos es el ciberacoso, algo que se ha convertido en una gran amenaza para los adolescentes. Si se hace pública la foto de un adolescente desnudo, sus compañeros podrían verla o podría terminar en una página de pornografía, por lo que podría sufrir acoso, intimidación o incluso llevarlo al suicidio. Para poder comprender la magnitud del problema, te recomendamos la película de Silencio roto y dos películas que tienen el mismo nombre: Cyberbully (una del 2011 y otra del 2015).
El caso de Amanda Todd es un ejemplo de las terribles consecuencias del sexting. Alguien que conoció en Internet la convenció para que le enseñara los pechos delante de la cámara e hizo capturas de pantalla para aterrorizarla y atormentarla en numerosas ocasiones. Las imágenes llegaron a manos de todos sus amigos y compañeros de escuela, y su familia se vio obligada a cambiar de ciudad. Sin embargo, esto no solucionó el problema y Amanda siguió sufriendo acoso diario hasta que decidió suicidarse.
Los papás también tienen que entender las consecuencias que puede traer el sexting y explicar a sus hijos que esto podría poner en peligro su reputación, sus relaciones e incluso su vida.




Muestra Anual 2019: Campaña de Concientización































